Alcaraz-Shelton: los juegos de resto son la clave para el estadounidense

AnalisiSep 84 min
Alcaraz-Shelton: los juegos de resto son la clave para el estadounidense

Ben Shelton superó a Stefanos Tsitsipas 6-2, 6-3, 6-4 sin conceder ni una bola de break, y esa es la parte de su juego que no necesita ajustes. Esta noche la cuenta se hace del otro lado de la pista. Para ganar un cuarto de final al mejor de cinco sets contra Carlos Alcaraz hacen falta tres o cuatro juegos de resto arrancados a un jugador que en la ronda anterior, contra Tommy Paul, cedió el servicio una vez en quince turnos de saque. El servicio mantiene a Shelton dentro del partido. El resto decide si lo gana.

Cero bolas de break concedidas: el servicio es la parte ya resuelta

Contra Tsitsipas, Shelton ganó el 84% de los puntos con el primer servicio y el 74% con el segundo, con doce aces en una hora y cincuenta y dos minutos. Ninguna bola de break concedida, el turno de servicio más limpio de su torneo.

La palanca es la zurda. El slice abierto en el lado de la ventaja saca al diestro fuera de la pista en el revés, y en el cemento de Flushing Meadows esa trayectoria se escapa en vez de quedarse baja. Es el patrón que le permitió cerrar el partido con Tsitsipas sin llegar nunca a la ventaja en un momento peligroso.

El problema es que Alcaraz no necesita restar bien cada primer servicio. Le basta un juego por set.

Catorce bolas de break en quince turnos: el motor de Alcaraz

Contra Tommy Paul, que sostiene bien su saque, Alcaraz se construyó catorce bolas de break y convirtió cuatro. La conversión es mediocre, la producción no: catorce ocasiones en tres sets significa llegar a la ventaja en casi todos los turnos de resto. El martes ese volumen bajará, porque el servicio de Shelton es de otra categoría respecto al de Paul. Pero el margen de Alcaraz está en la otra mitad del marcador: llegó a cuartos perdiendo un solo set, el primero contra Jaime Faria en segunda ronda, con once victorias consecutivas en este torneo y dieciocho en Slams sobre pista dura.

El segundo dato de ese partido cuenta todavía más: 23 puntos ganados de 29 subidas a la red. Contra un zurdo que golpea a esa velocidad, Alcaraz ya demostró que prefiere cerrar el punto antes de tener que defenderlo. Si Shelton deja bolas cortas al centro con el segundo servicio, el cuarto de final dura tres sets.

El número que Shelton debe mover

Los precedentes dicen 3-0 para Alcaraz, y el tercero es el que pesa: octavos de Roland Garros 2025, 7-6(8), 6-3, 4-6, 6-4, con Shelton que tuvo tres set points en el tie-break de apertura y un set ganado. Era tierra batida, la superficie donde su servicio vale menos que en cualquier otra. En Nueva York ese margen se traslada a su favor.

Queda el agujero en sus juegos de resto: contra los segundos servicios de Alcaraz no basta con devolver profundo. Para romper la inercia debe adelantarse dentro de la pista y atacar de derecha paralela, aceptando algún error no forzado de más. La versión conservadora de ese juego, bola devuelta profunda al centro, le regala a Alcaraz justo el intercambio neutro desde el fondo que maneja con más margen.

Alcaraz parte como claro favorito: juega mejor, resta mejor y tiene el plan B en la red. La condición que puede cambiar el pronóstico es física, no táctica. Alcaraz volvió tras cuatro meses y medio de parón por la muñeca derecha y este es su primer torneo: el set cedido ante Faria es el único momento en que se vio obligado a jugar largo, así que nadie sabe cómo aguanta la cuarta hora de juego en sesión nocturna.

La señal a vigilar es el conteo de tie-breaks. Si Shelton gana dos y lleva el partido al cuarto set con el saque todavía intacto, el pronóstico salta y el favorito pasa a ser él.