Mejía-Musetti en Montreal: el partido no se decide en el primer set

Lorenzo Musetti parte claramente como favorito frente a Nicolás Mejía, y el pronóstico no necesita argumentarse: undécimo cabeza de serie contra el número 129 del mundo, debut en segunda ronda tras un bye. La pregunta técnica es otra, y tiene que ver con la duración. En los tres partidos de Washington, el primer torneo de Musetti después de la lesión en el recto femoral sufrida en Roma, el italiano ganó todos los primeros sets y perdió tres de los cuatro sets siguientes. Mejía es exactamente el tipo de jugador al que ese dato pone en alerta.
La curva de Washington: 18-4 en los primeros sets, 1-3 en los siguientes
Los números del regreso son asimétricos de una manera casi grotesca. Primeros sets: 6-0 a Matteo Arnaldi, 6-3 a Aleksandar Vukić, 6-1 a Rafael Jódar. Dieciocho juegos ganados, cuatro perdidos. Sets siguientes: uno ganado, tres perdidos.
Contra Jódar, en los cuartos de final perdidos por 6-1, 1-6, 4-6 en una hora y cincuenta y nueve minutos, la fractura es medible en el servicio. Musetti cerró con un 44% de primeros servicios y convirtió solo dos de los siete puntos de break del partido. Cuando el primer servicio no entra, el plan de Musetti en cemento rápido se invierte: el revés a una mano y las variaciones sirven para construir el punto, no para defenderlo, y parados se convierten en una invitación.
Sin embargo, hay un dato que va en la dirección opuesta, y hay que decirlo. Contra Vukić completó dos horas y dieciséis minutos sin problemas físicos. El cuerpo aguantó. Es el ritmo de juego lo que todavía no ha vuelto.
Un ace en todo el partido, y la victoria de todos modos
Mejía, que entró por la clasificación (qualy), venció a Martín Landaluce 4-6, 6-4, 6-3 en una jornada interrumpida por la lluvia, convirtiéndose en el sexto colombiano en ganar un partido en el cuadro principal de un Masters 1000. El perfil estadístico de esa victoria dice casi todo sobre cómo juega.
Un ace. Uno solo, frente a los seis del español. El 54% de primeros servicios en juego. Y el 51% de los puntos totales, es decir, el margen mínimo con el que se puede ganar un partido de tenis. El detalle más elocuente está en los puntos de break: Landaluce convirtió el 60%, Mejía el 25%. El colombiano desperdició más ocasiones que su rival y ganó de todas formas, porque generó muchas más.
Este es un jugador que no cierra, acumula. No tiene un golpe que le regale puntos gratis, así que construye ventajas estadísticas largas: sostener el peloteo, devolver profundo, esperar el error. En el 4-0 del tercer set sufrió la remontada de Landaluce hasta el 4-3 y rompió de inmediato. Veintiséis años, nuevo best ranking, título Challenger en Bogotá y segunda ronda en Wimbledon: la maduración no es casualidad.
La clave: el porcentaje de primeros servicios de Musetti
Contra un rival de este tipo, el número a observar es uno solo. Si Musetti se mantiene por encima del 60% de primeros servicios, el partido termina en dos sets y termina pronto, porque Mejía no tiene la potencia para hacerle daño en el primer golpe y en el cemento del IGA Stadium el servicio del italiano vale mucho más que en tierra batida.
Si baja hacia el 45%, como contra Jódar, Mejía consigue el partido que sabe jugar: peloteos largos, segundos servicios para atacar, tercer set. Y en un tercer set contra un jugador que ha disputado tres partidos en dos meses y medio, la diferencia de clasificación pesa mucho menos de lo que sugiere.
Musetti sigue siendo favorito, y en dos sets. El pronóstico salta si el partido llega al tercero con el italiano por debajo del 50% de primeros servicios: a partir de ahí Mejía se convierte en cara o cruz. El primer set, en Washington, nunca quiso decir nada. La señal real es cuántos minutos dura el segundo.


