Djokovic-Hurkacz en Shanghái: el 8-0 pasa por los tie-breaks

Novak Djokovic y Hubert Hurkacz se enfrentan el viernes en la segunda ronda de Shanghái, y el serbio domina 8-0 en los cara a cara. Ese marcador esconde partidos mucho más cerrados: en Wimbledon 2023 y en Ginebra 2025 Djokovic ganó cuatro tie-breaks de cuatro. El viernes el partido también se decidirá en los pocos puntos en los que el servicio de Hurkacz ya no alcanza, y esta vez los dos llegan con dudas físicas.
El servicio de Hurkacz lleva el set al tie-break
Hurkacz llega con 19 aces en el 6-3, 7-6(4) a James Duckworth. Es su plan de siempre: sostener el saque rápido y llevar el set a los games decisivos. Contra Djokovic ese plan ha dado partidos largos. Ninguna victoria.
El caso de manual es Wimbledon 2023, octavos de final. Hurkacz sacó 33 aces, falló tres set points en el tie-break del primer set, perdió los dos tie-breaks por 8-6 y cedió el servicio por primera vez en el torneo recién en el cuarto set. Terminó 7-6, 7-6, 5-7, 6-4 para Djokovic. En Ginebra 2025, sobre tierra, el mismo guion: Hurkacz ganó el primer set y estaba arriba por un break en el tercero, y luego perdió 5-7, 7-6(2), 7-6(2).
El motivo técnico está en la devolución. Sobre el primer saque de Hurkacz, Djokovic bloquea y devuelve la pelota profunda al centro. Acepta perder muchos puntos de devolución con tal de jugar los importantes desde dentro del intercambio, donde el polaco es menos sólido. En un tie-break basta un mini-break, y un mini-break nace casi siempre en el tercer o cuarto golpe.
El modelo Zverev
El precedente más útil es de hace cuatro días. En los cuartos de Pekín Djokovic derrotó a Alexander Zverev, primer cabeza de serie, por 4-6, 6-4, 6-4 en más de dos horas y media, y recibió 19 aces. Rompió el servicio dos veces, ambas con 5-4: el alemán sacaba para seguir en el set y cedió justo ahí.
Contra Hurkacz hace falta el mismo esquema. Djokovic debe sostener sus turnos de saque sin conceder bolas de break y esperar el game en el que el rival saque por debajo en el marcador. En Pekín explicó que había buscado ser agresivo, subir a la red y cambiar el ritmo. Contra un gran sacador, los ataques a la red acortan los propios turnos de saque y dejan más energía para los games de devolución.
Dos físicos en duda
Hurkacz se retiró en la semifinal de Pekín contra Alex de Minaur con 6-4, 3-2 para el australiano, por un problema en el aductor. En Shanghái dijo que el problema "está mejorando". Contra Duckworth el servicio resistió. La prueba de verdad llega en el segundo golpe, cuando Djokovic le devuelve la pelota a los pies o en diagonal al revés y lo obliga a reiniciar lateralmente. Un aductor limitado se nota en los cambios de dirección, antes que en la velocidad del primer saque.
Djokovic también tiene un signo de interrogación. En Pekín llamó al fisioterapeuta en la primera ronda contra Nuno Borges y en la segunda contra Bu Yunchaokete. Tras el partido con Bu no precisó la naturaleza del problema: dijo que tiene que ver con "la salud" más que con la resistencia. Después ganó su séptimo título en Pekín sin cerrar en la pista ni la semifinal (descalificación de Daniil Medvedev) ni la final (retirada de de Minaur). Si el problema afecta al saque, Djokovic pierde el golpe que necesita para sostener sus turnos sin conceder.
Djokovic parte como favorito porque devuelve mejor, juega mejor los tie-breaks y tiene enfrente a un rival que todavía debe demostrar que se mueve bien lateralmente. La ventaja es clara, más que aplastante: el 8-0 pesa, pero los partidos hablan de tie-breaks y sets peleados. El pronóstico se cae si Hurkacz gana el primer set en el tie-break y Djokovic vuelve a llamar al fisioterapeuta. En ese caso el primer saque del serbio pierde profundidad, sus turnos de servicio se alargan y el partido pasa al terreno del polaco.


