El cuadro de Buse en el US Open: dos rondas abiertas, luego Auger-Aliassime

Ignacio Buse entra en Flushing Meadows como número 32 del cuadro, la última cabeza de serie asignada, tras ganar Winston-Salem venciendo a Arthur Fery 6-3, 6-2 en setenta y siete minutos. El sorteo lo favorece en las dos primeras rondas y le presenta la cuenta en la tercera, donde se encuentra con Félix Auger-Aliassime, semifinalista aquí hace doce meses. El torneo del peruano se decide en esos tres días, y el factor que más pesa es la recuperación.
Giron y Bonzi, dos rivales ya resueltos este año
En la primera ronda está Marcos Giron, estadounidense en torno al puesto ochenta, que en su carrera sobre cemento ha perdido más partidos de los que ha ganado (94-103). Se enfrentaron en junio en Queen's, y Buse ganó 3-6, 7-5, 7-6(8) tras un tie-break cerrado 10-8. Ese partido dice dos cosas útiles: el peruano aguanta el intercambio largo contra un jugador que devuelve todo, y no se desmorona cuando el partido entra en la zona de los márgenes mínimos.
La segunda ronda, si el cuadro se mantiene, es Benjamin Bonzi, que debuta ante Alex Molčan. Buse lo venció el viernes en semifinales en Winston-Salem, 6-2, 4-6, 6-1, en una hora y cincuenta y uno. El dato que importa de ese partido está todo en el set decisivo.
En el tercer set Buse ganó los 12 puntos de sus tres turnos de servicio.
Contra un jugador que vive del resto profundo y de la presión sobre el segundo saque, cerrar doce puntos de doce significa que el servicio funcionaba como golpe de apertura y no como simple puesta en juego. Es el motivo por el que parte como favorito en las dos primeras rondas.
Auger-Aliassime en la tercera ronda, y la cuenta del calendario
Aquí el cuadro cambia de peso. Auger-Aliassime es la tercera cabeza de serie, ha llegado al menos a cuartos en tres de los últimos cuatro Slams y en Nueva York hizo semifinales en 2025. Sobre el cemento americano, a cinco sets, su primer saque es un problema que no se resuelve con una semana de buena forma.
El factor real, sin embargo, es aritmético. Buse jugó un torneo entero en Winston-Salem, terminó el sábado, y sale a la cancha en Nueva York entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre. Si llega a la tercera ronda tendrá dos semanas completas de partidos en las piernas, las últimas tres al mejor de cinco sets. El patrón que le salvó la semifinal con Bonzi, mantener el servicio a coste cero para alargar el partido, es exactamente lo primero que se degrada cuando el porcentaje de primeros saques cae cinco o seis puntos. Contra Auger-Aliassime, con ese margen de menos, los turnos de saque dejan de ser gratuitos.
También hay que vigilar la segunda ronda del canadiense, contra Karen Khachanov o Román Burruchaga. Si Khachanov pasa, la tercera ronda de Buse se convierte en otro partido, más lento y más físico, y en ese terreno el peruano tiene más que decir.
El techo real del cuadro
Más allá de la tercera ronda el camino se endurece rápido. En octavos, su octavo de cuadro ofrece Learner Tien (14), Jakub Menšík (17), Giovanni Mpetshi Perricard y Gaël Monfils. En cuartos llega el ganador de la sección de Flavio Cobolli (5) y Taylor Fritz (9). En semifinales estaría el cuarto de Alexander Zverev, número uno del cuadro tras el forfait de Jannik Sinner por la rodilla derecha.
Para levantar el trofeo tendría que vencer a Auger-Aliassime, a un top ten, a Zverev y a un finalista salido de la mitad baja con Alcaraz y Djokovic. No es la semana en que eso sucede.
El pronóstico, y qué puede desmentirlo
Buse es claro favorito ante Giron y ligero favorito ante Bonzi. En la tercera ronda contra Auger-Aliassime parte como desfavorito, y el pronóstico razonable es tercera ronda con octavos como techo realista. Para un jugador que hace doce meses era número 135 y que ahora camina hacia su mejor ranking en torno al puesto treinta, ya es un salto.
Dos cosas pueden desmentirlo. La primera es Khachanov: si elimina a Auger-Aliassime en la segunda ronda, el techo de Buse sube una ronda entera. La segunda es la recuperación. Si en la primera ronda su porcentaje de primeros saques se mantiene en los valores de Winston-Salem, el calendario aún no le ha pasado factura y la lectura hay que rehacerla. Si en cambio contra Giron saca mal y aun así gana en cuatro sets, esa victoria cuesta más de lo que vale, y la tercera ronda ya está decidida.


