Guerra de poder en el tenis: los Grand Slams aíslan a la PTPA

NewsMay 156 min
Roland Garros vs PTPA

La Professional Tennis Players Association ha sido prácticamente excluida de las negociaciones directas con los Grand Slam sobre el tema central del momento, el reparto de los ingresos y el bienestar de los tenistas. Roland Garros, Wimbledon y el US Open siguen negándose a sentarse en una mesa formal con el sindicato de jugadores mientras la demanda antimonopolio que la PTPA presentó en marzo de 2025 siga abierta, y en las últimas semanas han preferido hablar directamente con un grupo informal de top players liderado por Sinner, Alcaraz, Sabalenka y Gauff, dejando al margen a la organización fundada en 2020 por Novak Djokovic y Vasek Pospisil.

No se trata de una simple cuestión técnica. Es la primera verdadera prueba de esfuerzo para la gobernanza del tenis moderno, y llega en los días previos a Roland Garros, programado a partir del 24 de mayo.

La demanda antimonopolio y por qué lo cambió todo

El 18 de marzo de 2025 la PTPA, junto con doce jugadores entre los que se encontraban Pospisil y Nick Kyrgios, presentó una demanda antimonopolio en el tribunal federal del Southern District of New York, acompañada de acciones paralelas comunicadas también en Londres y en Bruselas, ante la Comisión Europea. Objetivos iniciales: ATP, WTA, ITF e ITIA. El expediente acusa a los cuatro organismos de haber gestionado el circuito como un cártel, comprimiendo las ganancias de los jugadores, bloqueando la entrada de torneos alternativos, imponiendo un calendario punitivo y gestionando el antidopaje de forma opaca.

A lo largo de 2025 los cuatro Slam fueron añadidos como co-conspiradores y luego como demandados. Ese es el punto en el que la historia se ramificó. Wimbledon, Roland Garros y el US Open presentaron una moción conjunta para que se desestimara el caso, cuestionando también la jurisdicción estadounidense sobre las entidades no estadounidenses. Tennis Australia eligió el camino contrario: en diciembre de 2025 alcanzó un acuerdo transaccional con la PTPA, cuyos términos se depositaron públicamente en enero de 2026. A cambio de salir del caso, el organizador del Australian Open se comprometió a colaborar con la PTPA, incluyendo la entrega de información financiera confidencial útil para el sindicato contra los otros tres Grand Slam.

El muro de Wimbledon, Roland Garros y US Open

Desde ese momento la posición de los tres Slam que siguen siendo demandados se ha endurecido. La línea oficial, repetida en privado por los torneos y recogida por varios medios, es que no se pueden mantener negociaciones sustanciales con la PTPA mientras la demanda esté pendiente, porque cualquier concesión sustancial podría utilizarse en los tribunales. Es un razonamiento legal que, sin embargo, tiene un efecto político preciso: dejar fuera de la sala a la única organización estructurada que representa a los jugadores.

Las señales concretas se han acumulado. En el verano de 2025 la carta conjunta de los top 10 masculinos y femeninos a los cuatro Grand Slam, fechada el 30 de julio, obtuvo respuestas cautas pero ninguna concesión económica sustancial. El verdadero punto de ruptura llegó en Indian Wells en marzo de 2026: tres Slam de cuatro, con Tennis Australia excluida, ofrecieron a los jugadores la creación de un *player council*, una fórmula que daba voz a los tenistas pero mantenía a la PTPA fuera del perímetro institucional. Los jugadores rechazaron la propuesta, argumentando por escrito que "dar prioridad a la formación del council por encima de las cuestiones económicas centrales corre el riesgo de convertirse en una discusión de procedimiento que retrasa en lugar de hacer avanzar un progreso significativo".

El punto de ruptura de París

El 17 de abril de 2026 la Federación Francesa de Tenis anunció el premio en metálico de Roland Garros 2026: 61,7 millones de euros, un 9,5% más que en 2025. Una cifra que se mantiene por debajo del Australian Open, Wimbledon y US Open, y que, sobre la cuota de los ingresos destinada a los jugadores, estimada en menos del 15%, ha generado la reacción más dura de los últimos años. Sabalenka habló abiertamente de la palabra boicot. Sinner no la descartó.

El 5 de mayo la FFT, dirigida por el presidente Gilles Moretton, difundió un comunicado institucional: el modelo de Roland Garros se basa en un "marco económico específico" porque la federación es una organización sin ánimo de lucro que reinvierte los ingresos, el incremento para las primeras rondas es del 11% para apoyar a quienes viven del prize money, y el torneo "está listo para un diálogo directo con los jugadores" y "plenamente comprometido con una consulta continua con todos los stakeholders del tenis mundial". La palabra PTPA no aparece. Es un diálogo que la FFT está dispuesta a abrir con los tenistas como individuos, no con su sindicato.

La PTPA, a través de su director ejecutivo Ahmad Nassar, interpretó la jugada por lo que es. En unas declaraciones a Reuters, Nassar sostuvo que la presión sobre los Grand Slam es "una respuesta directa a la amenaza de nuestra demanda, y viene de los jugadores", añadiendo: "Apreciamos y apoyamos plenamente a los jugadores que están levantándose y luchando por lo que merecen, una parte justa de los ingresos que ayudan a generar. Hay cambios estructurales profundos que el tenis necesita desesperadamente".

Qué cambió tras la salida de Djokovic

A complicar el panorama para la PTPA llegó la salida de su cofundador. En enero de 2026 Novak Djokovic anunció que dejaba la organización, citando "preocupaciones continuas sobre la transparencia, la gobernanza y la forma en que mi voz y mi imagen han sido representadas". El serbio no figuraba entre los firmantes de la demanda, pero su presencia daba al sindicato un peso mediático difícil de sustituir. La PTPA se encontró con un Djokovic fuera, con un Alcaraz y un Sinner que se han distanciado de la estrategia legal aun compartiendo sus objetivos económicos, y con los tres Slam aprovechando la ocasión para hablar directamente con los top player como grupo informal, que internamente se ha dado el nombre de *Project Red Eye* (con *Fair Share* propuesto como alternativa).

Por qué importa

La partida que se juega antes y durante Roland Garros no tiene que ver solo con unos cuantos millones de euros más de prize money. Tiene que ver con quién tiene derecho a sentarse a la mesa cuando se decide cómo se reparten los cientos de millones que el tenis genera cada año. Para los tres Slam demandados, aceptar a la PTPA como contraparte negociadora supondría legitimar de hecho la demanda antimonopolio y crear un precedente que rediseña la correlación de fuerzas entre torneos y jugadores. Para la PTPA, quedarse fuera de la mesa significa arriesgarse a que los propios jugadores, bajo la presión del calendario y de los contratos, acepten acuerdos que vacíen la demanda desde dentro.

El acuerdo con Tennis Australia ha demostrado que una solución transaccional es posible y que divide el frente de los Slam. El nombramiento de Craig Tiley, ex CEO de Tennis Australia, como nuevo CEO de la USTA, oficializado en febrero de 2026, es la señal de que el modelo australiano podría contagiar al US Open. Queda por ver qué harán Wimbledon y Roland Garros, los dos Slam europeos que hasta ahora han elegido la línea más dura. Las próximas semanas, entre el inicio de París y el anuncio del premio en metálico de Wimbledon, dirán si la puerta seguirá cerrada o si alguien intentará finalmente abrirla.