Musetti-Faria en Cincinnati: por qué el portugués necesita intercambios cortos

Jaime Faria llega al octavo de esta noche con cinco partidos en las piernas en una semana, dos en la clasificación y tres en el cuadro principal, el último resuelto en el tie-break del tercer set tras más de dos horas ante Adam Walton. Lorenzo Musetti, que entró en juego en la segunda ronda como décimo cabeza de serie, ha jugado dos, ambas resueltas en dos sets. La frescura cuenta, pero cuenta más el tipo de punto que el portugués ha ganado hasta ahora: cortos, sobre una pelota rápida para devolver. Musetti esa pelota no se la da.
El plan que venció a Shelton aquí no es repetible
Contra Ben Shelton, número 6 del mundo y flamante campeón de Montreal, Faria ganó 6-4, 6-4 haciendo exactamente lo que su perfil sugiere: absorber la velocidad ajena y devolverla, con el derecho y con el revés a dos manos golpeado en paralelo. El número que sostiene el partido es el de los juegos al saque.
Puntos de break salvados por Faria contra Shelton: 11 de 12.
El mismo esquema funcionó contra Jenson Brooksby (6-3, 6-2 en una hora y catorce minutos) y, con más esfuerzo, contra Walton. En los tres casos el trabajo de Faria fue de redirección, no de construcción.
Musetti ofrece lo contrario. Su saque no es un arma que obligue a responder de urgencia, y desde el fondo de la pista trabaja con alturas, rotaciones, revés cortado y dejadas. Para hacer daño, Faria tendrá que generarse él mismo la velocidad a partir de pelotas bajas o flotantes. Es el golpe que menos ha practicado esta semana.
Dónde Musetti alarga la cuenta
Contra Michael Zheng, Musetti dominó los juegos al resto durante todo el partido y cerró en poco más de una hora (6-1, 6-3). Contra Daniel Altmaier, dos días antes, había ganado 6-4, 6-2 construyendo casi todo sobre el segundo saque del rival. El blanco es el mismo esta noche: el saque sigue siendo la parte más vulnerable del repertorio de Faria, y es el terreno en el que Musetti ataca mejor cuando está bien físicamente.
Está además el factor pista. Cincinnati este año se ha ralentizado: el índice de velocidad de la pista bajó de más de 43 a 38,1. Si además la sesión nocturna, con la humedad de Ohio, le quita algo más a la pelota rápida, el intercambio medio se alarga. Cada golpe de más es un impuesto que Faria paga con intereses, y el revés cortado de Musetti sirve exactamente para eso: obligar a un jugador a dos manos a levantar la pelota desde abajo, con las piernas de quien lleva cinco partidos en pista.
Los dos nunca se han enfrentado. Musetti persigue sus primeros cuartos de final en Cincinnati, sus terceros octavos de Masters 1000 de la temporada tras Madrid y Roma, después de haberse perdido Roland Garros y Wimbledon por la lesión en el recto femoral del muslo izquierdo sufrida en los Internacionales.
El pronóstico, y qué puede desmentirlo
Musetti favorito claro, con la victoria en dos sets como escenario más probable si cierra el primer set rápido. La condición que puede desmentirlo tiene un nombre preciso: su primer saque. En Washington había ganado el primer set 6-1 contra Rafael Jodar, luego perdió precisión al servicio y cedió 1-6, 4-6; pocos días después, en Montreal, Jodar volvió a vencerlo 6-4, 6-3. Si Musetti baja del porcentaje de primeros saques que mantuvo contra Altmaier y Zheng, le entrega a Faria justo lo que el portugués sabe hacer mejor: atacar un segundo saque y tomar el centro de la pista.
La segunda señal a observar es el marcador del primer set. Si Faria lo lleva al tie-break, el argumento del desgaste físico se desinfla y el partido vuelve a ser un mano a mano sobre su derecho.


