Ruusuvuori, diez meses contados en mañanas

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Emil Ruusuvuori en la pista con la raqueta en la mano

El tenis cuenta el tiempo en semanas. Cincuenta y dos para el ranking, una por torneo, al menos seis meses de parón para tener derecho al ranking protegido. Emil Ruusuvuori, durante diez meses, lo ha contado en mañanas.

"En los últimos diez meses he vivido cada día con dolor físico, sin saber al despertar qué me permitiría hacer la espalda ese día".

Lo escribió en Instagram a principios de octubre, tras una operación en Nueva York: un disco de la columna sustituido por una prótesis. Tiene 27 años. No juega un partido oficial desde noviembre de 2025. Hace tres años y medio era el número 37 del mundo.

Lo que había construido

Con veinte años, en la Copa Davis, Ruusuvuori había vencido a Dominic Thiem, número 5 del mundo, por 6-3 6-2. En marzo de 2023 llegó a los cuartos de final de Miami, los primeros en un Masters 1000, donde lo frenó Jannik Sinner. El 3 de abril alcanzó su mejor ranking. En junio, sobre la hierba de 's-Hertogenbosch, se tomó la revancha: 6-3 6-4 a Sinner, ganando los 29 puntos que jugó con primer saque. En noviembre, en Málaga, Finlandia alcanzó la primera semifinal de Copa Davis de su historia. Él era el finlandés mejor clasificado, pero un problema en el hombro le hizo perderse los cuartos ante Canadá; volvió en la semifinal, contra Australia.

El 2024 había empezado aún mejor. Final en Hong Kong, perdida ante Andrey Rublev. La victoria número 100 en el circuito principal en el Australian Open, segundo finlandés en lograrlo después de Jarkko Nieminen. En Wimbledon, en segunda ronda, la eliminación de Stefanos Tsitsipas, cabeza de serie número 11, y la primera tercera ronda en Wimbledon.

Era el perfil de un jugador de top 50, con los golpes y el físico para quedarse ahí mucho tiempo.

El partido que no recuerda

Perdió aquella tercera ronda de Wimbledon en cuatro sets contra Giovanni Mpetshi Perricard. En mayo de 2025 escribió:

"Apenas recuerdo nada del último partido de Wimbledon del verano pasado".

Los ataques de pánico venían de años atrás. El primero lo había sufrido en Miami. En 2024 empeoraron y lo alcanzaban también lejos de la pista, incluso mientras conducía.

"Me despertaba sudando, con el corazón latiendo fuerte, sin poder respirar. Pensaba que me estaba volviendo loco".

En agosto renunció al US Open. El 4 de septiembre dio por terminada la temporada para ocuparse de su salud física y mental, y en el mismo anuncio resumió el problema en una frase de contable:

"He logrado cosas que soñaba desde niño, pero el equilibrio entre trabajo y recuperación no era el adecuado".

Durante cuatro meses y medio apenas tocó una raqueta.

Volvió en febrero de 2025, en el Challenger de Tenerife. En mayo lo contó todo, incluido un nuevo ataque sufrido en Corea del Sur. En agosto se presentó en el US Open con ranking protegido, pese a ser el número 752 del mundo, tres semanas después de decidir volver a entrenarse. "Nos lanzamos directamente a aguas profundas", dijo en la víspera, y añadió que se sentía mucho más libre que en su primer intento de regreso. Perdió en primera ronda ante Alexei Popyrin, 6-3 6-4 7-6.

Diez meses de mañanas

El otoño de 2025 es el último capítulo en la pista. En Helsinki, en el Challenger de casa, pierde en segunda ronda contra Otto Virtanen, el compatriota que hoy es el número uno de Finlandia. A mediados de noviembre juega la primera ronda del Challenger de Bérgamo contra Francesco Maestrelli y pierde 6-4 3-6 7-6(3). Maestrelli, esa semana, ganaría el torneo.

Después, durante casi un año, ningún partido. La explicación llegó solo con el mensaje de octubre.

"No he hablado mucho de lo que ha pasado entre bastidores, pero después de una operación exitosa me parece el momento adecuado para contarlo".

El dolor de espalda lo acompañaba cada día y le impedía moverse y competir como había hecho toda su vida. Al final, junto con los médicos, eligió la sustitución del disco. Quien le recomendó al cirujano, Sheeraz Qureshi, fue Sebastian Korda. En las fotos publicadas tras la operación, Ruusuvuori aparece en una cama de hospital y caminando apoyado en un andador.

La prótesis discal, a diferencia de la fusión vertebral, sirve para conservar el movimiento del tramo operado. Para un tenista importa, porque cada saque, cada derecha y cada revés a dos manos parte de una rotación del tronco. Nadie ha fijado una fecha de regreso, y él es el primero en hablar de una rehabilitación paso a paso.

Lo que queda

Hoy el ranking lo sitúa más allá del puesto 800. Es el número menos significativo de su ficha.

Quedan las victorias: Thiem a los veinte años, Sinner sin perder un punto con el primer saque, Tsitsipas en Wimbledon, cien partidos ganados en el circuito principal. Y queda la forma en que atravesó las dos crisis. Las dos veces calló durante mucho tiempo, y las dos veces al final lo contó todo, sin suavizar nada. En 2025 lo explicó así:

"Si mi historia ayuda aunque sea a una sola persona, habrá valido la pena".

Durante dos años sus días los decidieron primero el pánico y después la espalda. El tenis, con sus cincuenta y dos semanas, puede esperar algunas mañanas más.