Shelton en el US Open: el cuadro solo le exige dos partidos de verdad

Ben Shelton llega a Flushing Meadows como octavo cabeza de serie con un cuadro que se lee rápido. Sobre el papel son siete rondas, en la práctica son dos: la cuarta ronda contra Arthur Fils, campeón en Cincinnati hace cinco días, y los cuartos contra Carlos Alcaraz, que en Nueva York jugará el primer partido oficial después de cuatro meses y medio de parón. Todo lo demás lo decide su juego de servicio, que en Montreal funcionó como nunca en 2026.
Las primeras tres rondas se juegan con el saque kick exterior del lado de iguales
El golpe que sostiene la primera semana de Shelton es el segundo servicio exterior del lado de iguales. Al ser zurdo, ese kick sale del campo y sube hacia la derecha de un restador diestro, que es la dirección opuesta a la que la mayoría de los jugadores están entrenados para defender. En las últimas cincuenta y dos semanas, el 22% de sus segundos saques no volvió del otro lado, tres puntos porcentuales más que cualquier otro del top 10.
Con ese margen, las primeras tres rondas se convierten en una cuestión de ritmo. En el debut se encuentra con Tallon Griekspoor, número 56 y al que nunca se ha enfrentado, pero que en Montreal eliminó a Alexander Zverev por 6-7(3), 6-2, 6-4 ganando 17 puntos de 18 en la red. Es un jugador que sube y cierra, y contra un servicio como el de Shelton la red es el único lugar donde puede acortar los intercambios.
En la segunda ronda el camino lleva probablemente a Hubert Hurkacz, es decir, a otro partido decidido en los tie-breaks, y en la tercera a la zona de Cameron Norrie, Denis Shapovalov y Miomir Kecmanovic. Ninguno de ellos ataca el segundo servicio de Shelton de forma sistemática. La referencia sigue siendo la final de Montreal contra Brandon Nakashima, ganada 6-3, 7-6(4) con el 83% de puntos ganados con el primer servicio y siete aces, sin pasar nunca por presión al servicio: seis partidos, ningún set perdido, segundo título consecutivo en Canadá.
El verdadero riesgo está en la cuarta ronda, no en los cuartos
Fils llega de ganar su primer Masters 1000 de la carrera, en Cincinnati contra Frances Tiafoe por 6-3, 1-6, 6-0. En la misma cancha dura americana, hace dos semanas, Shelton cayó en la segunda ronda contra el clasificado Jaime Faria con un doble 6-4.
Esa derrota señala dónde se rompe el mecanismo. Cuando el primer servicio falla, Shelton tiene que construir el intercambio, y su revés se recupera mal: el brazo se queda flexionado durante toda la ejecución, los pies pasan por detrás en lugar de abrir la cadera, por lo que los tiempos de reacción se alargan. Fils juega exactamente sobre esa bisagra, con la derecha que entra por detrás del ángulo de revés en cuanto el rival se desplaza. Si la cuarta ronda se convierte en un partido de intercambios desde el fondo por encima de los cinco golpes, el favorito no es el americano.
En la misma zona también está Jiri Lehecka, que perdió ante Fils el último enfrentamiento precisamente en Cincinnati, dejando el balance en cancha dura en 2-2 (4-2 para Fils en la serie total). Plantea el mismo problema desde otro ángulo: un resto profundo y central que le quita a Shelton el primer golpe fácil después del servicio.
El cuarto de final contra Alcaraz premia a quien ha jugado recientemente
Alcaraz lidera 3-0 en los precedentes. El último, en los octavos de final de Roland Garros 2025, terminó 7-6(8), 6-3, 4-6, 6-4 con un detalle que pesa: en el primer juego del segundo set Shelton se procuró seis puntos de break y no convirtió ninguno.
Solo que aquel Alcaraz tenía partidos en las piernas. Este no juega desde el 14 de abril, cuando se retiró en Barcelona por una tenosinovitis en la muñeca derecha, y se perdió Roland Garros, Wimbledon, Montreal y Cincinnati. Después de un parón largo, el servicio y la derecha vuelven antes, porque dependen de patrones repetidos en el entrenamiento. El resto vuelve el último, porque depende del tiempo de reacción ante una pelota que no controlas.
Y el resto es precisamente el terreno en el que Alcaraz ha vencido a Shelton tres veces: toma el kick exterior en ascenso, dentro de la cancha, y lo devuelve profundo antes de que la pelota se escape. Ese gesto, sobre un segundo servicio que bota fuera de la línea, tiene un margen de error de pocos centímetros. Pedirle a una muñeca derecha parada durante cuatro meses y medio que lo sostenga al mejor de cinco sets es la apuesta más optimista del cuadro.
El pronóstico, y qué lo desmiente
Shelton parte como favorito hasta los octavos y tiene una verdadera oportunidad en los cuartos, la mejor que el calendario le ha ofrecido contra Alcaraz. La semifinal es una meta realista, el título no: en la otra mitad de su cuadro están Novak Djokovic y Daniil Medvedev, y a la final llegaría quien salga de la mitad de Zverev.
Dos condiciones desmienten todo. La primera es el porcentaje de primeros servicios: contra Faria no aguantó, y el partido terminó en dos sets. Si vuelve a pasar, el cuadro se le cierra ya en la cuarta ronda contra Fils. La segunda es la cantidad de partidos de entrenamiento que Alcaraz ha jugado en Nueva York en los últimos días. Si llega con el tiempo de resto ya ajustado, los cuartos vuelven a ser lo que dicen los precedentes.


