¿Y ahora? ¿Quién gana Roland Garros?

A pocas horas de los octavos, el cuadro masculino de Roland Garros 2026 no tiene un campeón Slam vivo. Carlos Alcaraz no salió por una lesión en la muñeca, Jannik Sinner cayó en segunda ronda ante Juan Manuel Cerundolo tras un tiempo médico por calambres, Novak Djokovic fue eliminado en tercera ronda por Joao Fonseca en cinco sets, 4-6, 4-6, 6-3, 7-5, 7-5. Es la primera vez en la Era Abierta que ningún ex campeón Slam alcanza la cuarta ronda en un major. El torneo es ahora una prueba de resistencia sobre tres variables: quién mantiene el servicio bajo presión, quién gestiona la bola pesada detrás de la línea, quién sobrevive a un quinto set sin el músculo de los tres grandes.
El favorito nominal es Alexander Zverev, pero el torneo está más abierto de lo que dicen las cuotas.
La variable dominante: mantener el servicio en los terceros sets largos
Sin Sinner y Alcaraz, ningún jugador del cuadro gana intercambios cortos con la regularidad que suele verse en la fase decisiva de un Slam. Eso significa que los sets se deciden al servicio y en los juegos de presión, no con aceleraciones desde el fondo. La métrica que pesa es el porcentaje de puntos ganados con el segundo servicio en los sets decisivos.
Zverev es el jugador mejor equipado en este apartado. En las primeras tres rondas ha concedido pocas bolas de break y ha cerrado tres victorias en otras tantas partidas (6-3, 6-4, 6-2 a Bonzi; 6-4, 6-2, 6-2 a Machac; 6-4, 6-3, 5-7, 6-2 a Halys). Su modelo en París no ha cambiado, primer servicio abierto por el lado de iguales y segundo servicio liftado alto sobre la diagonal de revés, pero en esta superficie y con estas pelotas su margen al servicio es lo que lo separa de los otros tres que quedan en su cuarto de cuadro. Sigue intacto su límite histórico en los momentos cerrados de las finales Slam, pero los octavos y los cuartos, en términos estadísticos, son su terreno.
El nudo del cuadro: el cuarto de Zverev contra Jodar
En el cuarto del alemán se mueve Rafael Jodar, 19 años, número 29 del mundo y cabeza de serie número 27. Es co-líder del circuito en victorias sobre tierra en 2026 con quince, igualado con Etcheverry. Título en Marrakech, semifinal en Barcelona, cuartos en Madrid y Roma. No es una sorpresa de verano, es un dato anualizado.
Contra Zverev, Jodar tiene el perfil adecuado para hacer daño. Su primer servicio no es excepcional, pero tiene profundidad de revés en intercambio neutro y capacidad para quedarse pegado a la línea sobre los botes altos. Es exactamente la combinación que ha puesto en aprietos a Zverev en las últimas finales Slam, donde el alemán sufre cuando el rival no le regala el primer golpe fácil y lo obliga a construir el punto desde cero.
El dato que orienta el cuarto es su respuesta al segundo servicio: Jodar construye mucho desde ahí, rara vez regala el primer golpe al rival y mantiene la diagonal de revés profunda incluso sobre los liftados altos. Para Zverev, cuyo modelo depende de poder jugar a placer el +1 después del primer servicio, es una variable que cambia el plan de partido.
Si Jodar llega a cuartos, el favorito de esa rama del cuadro deja de ser Zverev.
La otra mitad: Ruud, Fonseca y el riesgo del quinto set
En la parte baja del cuadro, Casper Ruud ya tiene dos finales y una semifinal en París, pero llegó a octavos tras salvar dos puntos de partido contra Tommy Paul, remontando desde dos sets a cero, 4-6, 6-7(4), 6-4, 7-6(4), 7-5. Cuatro horas y cuarenta y tres minutos en las piernas. No es un detalle: Ruud ya tiene en el cuerpo una semifinal en Ginebra (perdida en dos sets contra Navone) y la final de Roma, con una agenda llena durante toda la temporada europea de tierra. El precio de estar siempre presente.
En octavos se enfrenta precisamente a Fonseca, el jugador menos legible del cuadro. Diecinueve años, cabeza de serie 28, primer servicio pesado, derecha inside-in con empuñadura extrema y capacidad de aguantar cinco sets dos a cero abajo por segunda vez en pocos días (remontada en segunda ronda contra Prizmic, después la de Djokovic). Contra el serbio no bajó el nivel del primer servicio en el cuarto y el quinto set, cerrando el partido con servicios ganadores decisivos en el juego del 7-5. Es el dato técnico que explica el upset: no renunció al riesgo cuando las piernas le invitaban a hacerlo.
Ruud contra Fonseca es la bifurcación del torneo. Si pasa Ruud, el noruego tiene un cuadro en conjunto manejable hasta la final, con su inteligencia táctica sobre tierra que lo convierte en el jugador más completo que queda en la parte baja. Si pasa Fonseca, toda la rama se abre para un final sorpresa.
El underdog técnico: Auger-Aliassime en la parte alta
En la mitad alta, Felix Auger-Aliassime es la cuarta cabeza de serie y, si supera a Nakashima en tercera ronda esta noche, será uno de los muy pocos que quedan con experiencia Slam profunda (dos semifinales en el US Open, 2021 y 2025). Esta superficie nunca ha sido su preferida, pero el cuadro se la ofrece. Su primer servicio, cuando entra con continuidad, es el arma que mejor replica el incordio que Sinner y Alcaraz habrían generado aquí. No ganará el torneo por fluidez desde el fondo, pero puede ganarlo al servicio en los sets en los que los demás se quedan cortos.
La previsión, y la condición que la desmiente
Favorito claro: Zverev. Ligera ventaja sobre Ruud por calidad del cuadro y números al servicio. Outsider con valor: Jodar, si se cruza con Zverev en cuartos y lo lleva al quinto. Comodín: Fonseca, si pasa a Ruud en octavos.
La condición que lo da vuelta todo es solo una, la profundidad del revés de Jodar contra el primer servicio de Zverev. Si el español consigue mantener la respuesta dentro de la pista como hizo contra Tien en Roma, ganando 6-1, 6-4 en 1h14, Zverev corre el riesgo de cerrar su recorrido parisino antes de la semifinal. En ese caso, el torneo lo gana Ruud, o lo gana Fonseca. En ambos casos, el Slam tendrá un nombre nuevo en el palmarés: quien levante la copa el próximo 7 de junio firmará su primer título Slam de la carrera.


