Djokovic-Medvedev: el duelo, 3 años después

Novak Djokovic juega la semifinal del China Open con una estadística sin precedentes a sus espaldas: 32 victorias y ninguna derrota en Pekín desde su primer partido aquí en 2009, una más que el 31-0 de Rafael Nadal en Roland Garros. Para hoy pesa más otro dato. El domingo venció a Alexander Zverev 4-6, 6-4, 6-4 en dos horas y treinta y cuatro minutos, y veinticuatro horas después se encuentra con Daniil Medvedev, que ha ganado siete partidos seguidos dejando en el camino un solo set. A los 39 años, y con los problemas físicos que arrastra desde hace meses, esa diferencia pesa más que el historial entre ambos.
Siete victorias rápidas frente a un camino cuesta arriba
Medvedev ha construido la racha casi siempre de la forma más económica posible. El 29 de septiembre ganó Hangzhou venciendo a Andrey Rublev por 7-5, 6-4 en 93 minutos, con 23 aces y dos dobles faltas. En Pekín despachó a Jan-Lennard Struff por 6-4, 6-3 y a Francisco Cerundolo por 7-6(4), 6-3 en una hora y cuarenta. Siete partidos, catorce sets ganados, uno solo perdido: el único tercer set es el del cuarto de final de Hangzhou ante Coleman Wong, 6-3, 6-7(2), 6-3.
El camino de Djokovic es el opuesto. Remontó un set ante Bu Yunchaokete, luego otro ante Zverev, y en cuartos de final tuvo enfrente al cabeza de serie número 1 del torneo, con 19 aces y cero dobles faltas. Djokovic ganó porque mantuvo 14 de 15 juegos de servicio, no porque dominara los intercambios.
El servicio como atajo, y por qué Medvedev no lo concede
Ante Zverev el plan era claro: 72% de primeros servicios en juego, pero 82% de puntos ganados con el primer servicio. Cuando saca así, Djokovic mantiene sus propios juegos a un costo casi nulo y traslada todo el desgaste a los juegos de resto, donde le bastan 2 de 5 break points para cerrar la cuenta.
Medvedev le quita ese atajo. Resta desde varios metros detrás de la línea de fondo, devuelve incluso los saques al cuerpo y construye el punto alargando el intercambio, exactamente la moneda que Djokovic, con la condición física de estas semanas, puede gastar menos. En su propio servicio el ruso en este momento no regala nada: 72% de primeros y 79% de puntos ganados con el primer servicio en el cuarto de final con Cerundolo, una doble falta en todo el partido.
Si ambos mantienen esos niveles, la semifinal termina en tie-breaks. Y un tie-break lo deciden dos o tres restos en pista, es decir, el terreno de Medvedev.
Tres años sin verse
El historial dice Djokovic 10-5, pero el último cruce es la final del US Open 2023, ganada por el serbio 6-3, 7-6, 6-3. La última victoria de Medvedev se remonta a la semifinal de Dubái, marzo de 2023. Desde entonces han cambiado los dos: Djokovic está en 17-7 esta temporada, número 11 del ranking, finalista en Melbourne y eliminado en primera ronda en Nueva York; Medvedev ha vuelto a ganar torneos y juega su cuarta semifinal consecutiva en Pekín, octavo en la Race hacia Turín, con una plaza en las Finals todavía por resolver.
Ese contexto explica por qué el historial sirve de poco aquí. En la final del Abierto de Australia 2021 Medvedev perdía 7-5, 6-2, 6-2 ante un Djokovic que sostenía el servicio y la línea de fondo sin ceder terreno en ningún momento. El Djokovic actual gana partidos como el de Zverev, donde bastan tres juegos jugados mejor que el resto.
El pronóstico se juega en la duración. En los dos primeros sets, Djokovic sigue siendo el mejor jugador, porque saca mejor y elige mejor los momentos para subir el ritmo. Pasadas las dos horas, con un tercer set por disputar al día siguiente de otro tercer set, la ventaja pasa a Medvedev. La condición que desmiente el pronóstico es el porcentaje de primeros servicios del serbio: por encima del 75%, es decir más de lo que sacó el domingo, cierra en dos sets y el 33-0 llega sin discusión. Por debajo del 65%, el partido se desliza hacia el terreno en el que Medvedev no lo derrota desde marzo de 2023.


