Djokovic y las 21 temporadas: el récord que vale más que 103

El número que todos miran ahora es 103. El martes 6 de octubre, en Pekín, Novak Djokovic ganó el título ATP número 102 y se quedó a uno de Roger Federer y a siete de Jimmy Connors. La cuenta atrás ha empezado, y cuando llegue el empate con Federer se llevará todos los titulares.
El récord más importante de la semana, sin embargo, es otro. Con el China Open, Djokovic ha ganado al menos un título en 21 temporadas consecutivas, de 2006 a 2026. Ningún hombre de la era Open había llegado hasta ahí: Rafael Nadal se quedó en 19, Federer en 15. El 103 mide cuánto has ganado. Las 21 temporadas miden que nunca has dejado de ganar, y esa es la definición de longevidad que Djokovic ha impuesto al tenis.
Los años en que la serie debía romperse
El primer título llegó el 23 de julio de 2006 en Amersfoort, Países Bajos: 7-6 6-4 a Nicolás Massú, con 19 años. El más reciente llegó a los 39, contra Alex de Minaur. Una serie tan larga se juzga por sus peores años, y Djokovic ha atravesado al menos tres.
En 2017 el codo derecho llevaba año y medio atormentándolo. Se retiró en los cuartos de final de Wimbledon contra Tomas Berdych y cerró la temporada en julio, de modo que se perdió el US Open por primera vez en su carrera. Ya había ganado Doha, con victoria sobre Andy Murray en la final, y Eastbourne. Bastaron.
En 2022 fue expulsado de Australia en enero y quedó fuera del US Open y de toda la gira norteamericana en pista dura por no estar vacunado. Ganó Roma, Wimbledon, Tel Aviv, Astaná y las ATP Finals de Turín.
2026 fue el más frágil de los tres. Final perdida en Melbourne contra Carlos Alcaraz, después meses de problemas físicos y ningún trofeo hasta octubre. A Pekín llegó como número 11 del mundo, y la serie dependía de esa semana o de las siguientes.
"Ha sido un año difícil, pero sigo aquí y hago sudar a los jóvenes por su dinero",
dijo tras vencer a Alexander Zverev en los cuartos de final.
La objeción: un título regalado
Quien quiera restarle valor al récord tiene un argumento fácil, y conviene tomárselo en serio. El título que mantuvo viva la serie llegó sin que Djokovic terminara ninguno de los dos últimos partidos. En la semifinal, Daniil Medvedev fue descalificado tras golpear a un espectador con una pelota. En la final, de Minaur perdió el tie-break del primer set por 7-3, salió a que le trataran la ingle y se retiró poco después. Una serie de 21 temporadas salvada por una descalificación y una lesión parece un récord de contabilidad.
La objeción describe bien la final y mal la serie. En 21 años hay títulos construidos contra rivales maltrechos y títulos arrancados a jugadores en su mejor momento, y la serie no distingue entre unos y otros. Pide una sola cosa: estar, en forma suficiente, la semana en que los demás flaquean. Para estar en Pekín, Djokovic había vencido a Zverev, cabeza de serie número 1, por 4-6 6-4 6-4. Según los datos de la ATP, es el campeón de mayor edad de un torneo 500 desde que existe la categoría, es decir, desde 2009. Se va de Pekín con un balance de 34 victorias y ninguna derrota en siete participaciones.
El 2016 de Federer
Hay una objeción más seria, y tiene que ver precisamente con Federer. Su serie se interrumpió en 2016. En febrero se había roto el menisco de la rodilla izquierda, la primera operación de su carrera, y el 26 de julio dio por terminada la temporada para no arriesgarse a más daños. Por primera vez desde 2000 un año acabó sin un título suyo. En 2017 volvió y ganó el Australian Open y Wimbledon, y luego otra vez Melbourne en 2018: tres Grand Slams pasados los 35 años, pagados con un año de parón.
Así que la serie no mide la grandeza. Federer eligió parar y acertó. En eso la objeción tiene razón.
La serie mide otra cosa: la manera en que dos campeones han envejecido. Federer ganó sus 103 títulos en 18 temporadas distintas, con un hueco en el medio y tres años sin trofeos al final. Su último título llegó en Basilea en 2019, con 38 años, por 6-2 6-2 contra de Minaur. Después, nada más hasta su retirada, en 2022. La longevidad de Federer es la historia de una pausa y de un regreso.
Djokovic ha repartido sus 102 títulos en 21 temporadas, sin una sola pausa. Ya ha superado la edad del último título de Federer, y lo ha hecho venciendo en la final al mismo rival. Su longevidad es una línea sin interrupciones, trazada incluso en los años en que el cuerpo o la política le quitaban medio calendario.
El número que nadie perseguirá
El 103 es una meta a la que otros podrán acercarse. El 21 exige más. Jannik Sinner ganó su primer título en Sofía en 2020: para igualar a Djokovic tendría que ganar al menos uno cada año hasta 2040, cuando tendrá 39 años. Cada lesión larga, cada temporada torcida que llegue a noviembre con las manos vacías, pone el contador a cero.
Federer hizo bien en tomarse su año de pausa. Djokovic nunca se tomó el suyo.


