El cuadro de Auger-Aliassime en el US Open: cada ronda le pide una bola más

Félix Auger-Aliassime llega a Nueva York como tercer cabeza de serie, promovido por la retirada de Jannik Sinner (rodilla derecha), y está en la mitad del cuadro que no contiene ni a Carlos Alcaraz ni a Novak Djokovic, que han caído del mismo lado. La forma de su cuarto, sin embargo, trabaja en su contra. De cuarta ronda en adelante se encuentra, uno detrás de otro, con jugadores que alargan el intercambio, y el tenis con el que llegó a semifinales aquí en 2025 vive de lo contrario: puntos cerrados en tres golpes cuando saca él.
Las tres primeras rondas son material de rodaje. Rinky Hijikata (número 85) en el estreno, nunca se han enfrentado; en segunda ronda Karen Khachanov o Román Burruchaga, con el ruso el balance es 2-2; en tercera el peruano Ignacio Buse, trigésimo segundo cabeza de serie. Después el cuadro empieza a hacer preguntas.
La cuarta ronda es la primera bifurcación de verdad
Learner Tien (número 14) es el rival equivocado para un jugador que construye la ventaja desde el saque. El precedente es reciente e instructivo: en Halle, en junio, sobre hierba, Auger-Aliassime sirvió 22 aces y ganó el 88% de los puntos con el primer servicio. Ganó igualmente 6-7(5), 7-5, 7-6(5), en dos horas y treinta y uno, remontando el tie-break decisivo desde 1-4 y después desde 3-5.
Ese dato es el asunto. Una jornada casi perfecta al saque, sobre la superficie que más premia el saque, no le produjo margen. Tien resta profundo y devuelve al juego el segundo servicio, y cada bola devuelta obliga a Auger-Aliassime a jugar el cuarto golpe, que es la zona de pista donde el canadiense gana menos. Sobre el cemento de Flushing Meadows, más lento y con bote más alto que la hierba de Halle, los aces de aquella tarde no se repiten.
La alternativa en el mismo sector es Jakub Mensik (número 17), semifinalista en Roland Garros. Es el emparejamiento opuesto y, para Auger-Aliassime, el más legible: dos saques pesados, pocos breaks, partido decidido en los tie-breaks.
En cuartos Cobolli, y París cuenta menos de lo que parece
Flavio Cobolli (número 5) lo eliminó en los cuartos de Roland Garros por 4-6, 6-4, 6-4, 6-4: primer set ganado por el canadiense, después tres perdidos seguidos. Sobre tierra el italiano tenía el tiempo de volver al intercambio desde posiciones defensivas y de darle la vuelta desde el lado de la derecha. Sobre el cemento americano ese tiempo se acorta, y el saque más el primer golpe de Auger-Aliassime llegan antes de que Cobolli haya conseguido moverlo.
El precedente sigue pesando, por una razón distinta de la superficie. El canadiense ganó el primer set y perdió los tres siguientes, es decir cedió el control del marcador cuando el rival subió la duración media del intercambio. Es el mismo mecanismo con el que Frances Tiafoe lo batió 6-3, 6-4 en los octavos de Cincinnati este mes.
En el mismo cuarto está también Taylor Fritz (número 9), finalista aquí en 2024: problema de signo inverso y, para el juego de Auger-Aliassime, cuarto de final preferible.
La semifinal con Zverev, y qué puede desmentir el pronóstico
Al otro lado de su mitad está Alexander Zverev, primer cabeza de serie, que en junio ganó Roland Garros batiendo a Cobolli por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5), 6-1. El precedente útil es de hace doce meses y en este estadio: en el US Open 2025 Auger-Aliassime lo eliminó en tercera ronda por 4-6, 7-6(7), 6-4, 6-4, en un partido decidido por el tie-break del segundo set. Zverev resta desde muy detrás de la línea de fondo y devuelve incluso los primeros servicios pesados, así que desplaza la decisión a los juegos de saque largos, donde el canadiense consume más.
El 2026 lo ha asentado con firmeza entre los cinco primeros del ranking, con un mejor puesto de número 4 y los cuartos de final o mejor en tres de sus últimos cuatro Grand Slam. Con Sinner ausente y Alcaraz de vuelta tras cuatro meses, los cuartos son el plan realista y la semifinal una posibilidad concreta, no el pronóstico. El título no: para llegar tendría que ganar tres partidos seguidos contra jugadores que lo obligan a quedarse en pista, y en Cincinnati, tras la retirada de Montreal por la espalda, no mostró esa resistencia.
La condición que lo desmiente todo es medible ya en la segunda y la tercera ronda. Si mantiene el porcentaje de primeros por encima del 65% y cierra sus juegos de saque sin alargarlos, la cuarta ronda con Tien se vuelve manejable y la semifinal está a su alcance. Si en cambio llega a la cuarta ronda con sets perdidos a la espalda y con la espalda que gestionar, sale ahí, y el precedente de Halle dice que hará falta un tie-break para saberlo de todas formas.


