Monfils-Tien: la puerta abierta es el primer saque de Tien

Learner Tien parte claramente favorito contra Gaël Monfils en la segunda ronda del US Open, y la variable que más pesa no es el talento que le queda al francés: es el formato al mejor de cinco sets. A los cuarenta años Monfils todavía tiene mano para llevarse un set, como demostró en Montreal hace un mes, donde perdió 6-3, 0-6, 6-3 y se convirtió en el hombre de más edad de la era Open en ganar un set por 6-0. Llevarse tres es otra historia.
El plan que le queda pasa por un punto preciso del juego de Tien.
El saque del estadounidense viaja entre los 175 y 188 km/h
El saque es la parte más débil del repertorio de Tien. El primer saque se mueve normalmente entre los 175 y 188 km/h, una velocidad modesta para un top 20. Contra un restador que lee bien la trayectoria y toma la pelota temprano, esa velocidad regala tiempo.
Monfils sabe aprovechar ese tiempo. Es el único atajo que tiene hacia puntos de bajo costo: atacar el resto, meterse en la cancha con el segundo saque, cerrar en tres golpes. Si el francés quiere seguir vivo hasta el cuarto set, necesita robar al menos dos breaks al resto sin pagarlos con peloteos largos.
El problema es que Tien sostiene el servicio con la construcción del punto, no con la velocidad. Contra Nuno Borges en primera ronda (6-4, 6-1, 6-2) cerró tres sets con cero dobles faltas. El zurdo abre el ángulo exterior en el lado de la ventaja y recicla el primer golpe hacia el revés del rival. No regala puntos gratis. Cada break, Monfils tiene que construirlo desde el fondo, que es exactamente el terreno donde se acumula el desgaste físico.
El modelo Montreal: el nivel de Monfils llega en rachas
Contra Adolfo Daniel Vallejo, Monfils perdió el primer set 2-6 y luego ganó 6-1, 6-2, 6-0 con 37 golpes ganadores. Esa es la forma de su tenis hoy: intermitente, con ventanas en las que todavía golpea como un top 20 y tramos en los que el pie no llega. Ganó un partido en un torneo de Grand Slam por primera vez en más de un año, y no encadena dos victorias seguidas desde hace casi dieciocho meses. El límite hoy está en la recuperación entre ronda y ronda, más que en la calidad del golpe.
Tien está construido para aprovecharlo. Contra Borges rompió el servicio en seis de los doce games de resto: no necesita una racha, le basta la presión constante. Contra un rival que debe mantener el nivel alto para no escaparse, la transformación de la presión en break es el mecanismo que decide el partido.
El escenario en el que Monfils sigue vivo
La sesión nocturna en el Armstrong es la condición que más se le parece. Público caliente, pelota más pesada, y un jugador que siempre ha subido el nivel cuando el estadio empuja. Si el porcentaje de primer saque de Monfils se mantiene por encima de su media y los peloteos se cierran en cuatro golpes, el francés puede llevarse dos sets y convertir el partido en una lotería física al quinto, donde el público vale algo.
La contramedida de Tien es geométrica: amplitud y profundidad para obligar a Monfils a cambiar de dirección dos veces por peloteo. Le basta con hacer que el punto cueste, incluso cuando lo pierde.
El pronóstico, y qué lo desmentiría
Tien favorito claro, con el partido cerrándose en tres o cuatro sets. La condición que invierte el pronóstico es una sola y hay que vigilarla ya en el primer set: si el saque de Tien baja de su estándar de porcentaje y Monfils empieza a devolver dentro de la cancha, el partido se alarga. A partir de ahí, la ventaja del estadounidense deja de ser estructural y se convierte en una cuestión de nervios contra un estadio entero en contra.


