US Open: dónde se rompe de verdad el cuadro de Zverev

AnalisiAug 284 min
US Open: dónde se rompe de verdad el cuadro de Zverev

Alexander Zverev entra a Flushing Meadows como cabeza de serie número 1, herencia de la baja de Jannik Sinner, detenido el 21 de agosto por el problema en la rodilla derecha. El camino que le entrega el sorteo es el más suave entre los de los ocho primeros: Lorenzo Sonego en el debut, Alejandro Tabilo (25) proyectado a la tercera ronda, Lorenzo Musetti (13) en octavos, Alex de Minaur (6) en cuartos. Este año el servicio nunca ha sido el problema de Zverev, y en un cuadro así tampoco lo será aquí. Hasta dónde llegue depende de la otra mitad de su tenis: qué hace cuando es él quien tiene que restar.

El servicio aguanta, el break llega tarde

Sobre pista dura, el servicio de Zverev produce partidos que se mantienen equilibrados hasta el final: pocos juegos de saque en discusión de un lado y del otro, sets que se deslizan hacia el tie-break, márgenes reducidos a un puñado de puntos.

El problema es simétrico. Si no logra romper el servicio, el partido se reduce a dos o tres puntos aislados, y ahí decide la varianza.

Sus dos últimas derrotas en pista dura tienen exactamente la misma forma. En Montreal ganó el primer set contra Tallon Griekspoor en el tie-break y luego perdió 7-6(3), 2-6, 4-6. En Cincinnati, en octavos, ganó el primer set contra Tommy Paul y perdió 6-4, 6-7, 4-6. En ambos casos se llevó el primer parcial y perdió los dos siguientes. En ambos casos no convirtió cuando el rival bajó su nivel.

El cinco sets le devuelve ese margen. En 2026 a nivel de Grand Slam llegó a semifinales en Melbourne, ganó Roland Garros contra Flavio Cobolli en cuatro horas y dieciséis minutos, y llegó a la final de Wimbledon. En la distancia larga su modelo funciona; al mejor de tres se desmorona.

El octavo con Musetti es el verdadero punto de inflexión

La cuarta ronda es el primer punto en el que el cuadro le exige algo que el servicio por sí solo no resuelve. Musetti lidera 3-2 en los precedentes, aunque el último cruce, en Viena en 2025, fue para Zverev 6-4, 7-5 en pista rápida indoor.

El italiano llega de unos cuartos de final en Cincinnati, donde solo perdió contra Frances Tiafoe. Su juego es el que históricamente incomoda a Zverev más que un pegador: revés cortado, cambios de ritmo, dejada, todo lo que impide al alemán encontrar la trayectoria repetida sobre la que construye el punto. Contra un rival que golpea plano, Zverev gana los intercambios de fricción. Contra quien se los rompe, tiene que asumir riesgos que no le gustan.

Antes están Tabilo y, en la misma mitad de cuadro, Rafael Jodar (12) y Casper Ruud (19) como posibles rivales de cuartos si de Minaur no sostiene el seeding.

de Minaur en cuartos es la ronda más previsible

Los cuartos de final proyectados son, paradójicamente, el menos peligroso de los tres últimos pasos. El alemán lidera 8-3 en los precedentes, y el motivo es estructural: de Minaur no tiene un servicio que le regale puntos gratis, así que cada uno de sus juegos de saque queda abierto de un modo en que los de Zverev no lo están. Sobre pista dura y al mejor de cinco sets, el australiano tiene que construir cada rotura desde el fondo de la pista contra uno de los servicios menos atacables del circuito, y no tiene la potencia para acortar los intercambios cuando el partido se alarga.

La semifinal es otra historia. Felix Auger-Aliassime (3) todavía está en su mitad de cuadro y es el jugador que eliminó a Zverev en la tercera ronda del US Open 2025 en cuatro sets, antes de volver a vencerlo en las Finals de Turín 6-4, 7-6(4). El canadiense cierra los puntos pronto y le quita a Zverev justo el único terreno en el que el alemán tiene una ventaja estructural: la duración del intercambio.

El pronóstico y la condición que lo desmiente

Zverev es favorito claro hasta cuartos, y sigue siendo favorito contra de Minaur: el octavo con Musetti es la ronda en la que más se juega, no los cuartos. La semifinal con Auger-Aliassime es el partido que decide si este cuadro vale una final, y ahí los dos están cerca.

La condición que lo cambia todo es medible ya desde la tercera ronda: si el porcentaje de primeros servicios de Zverev baja del 65%, su única palanca de ventaja desaparece y cada set se convierte en un tie-break. También hay que seguir el número de sets jugados antes de octavos. Si acumula más de doce, llega ante Musetti con las piernas equivocadas para un partido de ritmo cortado.