El cuadro de Jódar en el US Open: el camino al título se decide en octavos

AnalisiAug 294 min
El cuadro de Jódar en el US Open: el camino al título se decide en octavos

Rafael Jódar entra en el cuadro principal de Flushing Meadows como duodécimo cabeza de serie, dos años después de haber ganado en estas pistas el título junior. El sorteo le concede tres rondas de rodaje y luego, en octavos, Alex de Minaur. Ahí su cuadro deja de premiar el golpe pesado y empieza a pedirle lo que en agosto le faltó tres veces: ganar los tres o cuatro puntos que deciden un set.

El camino teórico es legible hasta el final. Thanasi Kokkinakis en el debut, el ganador entre Marozsán y Zheng en la segunda ronda, Casper Ruud en la tercera, de Minaur en octavos, Alexander Zverev en cuartos, y en semifinales el cuarto de Félix Auger-Aliassime, con Flavio Cobolli y Taylor Fritz en el camino del canadiense. La baja de Sinner subió a todos los cabezas de serie una posición.


Las tres primeras rondas son un examen sobre el porcentaje de primeros saques

Kokkinakis entra con el ranking protegido de número 84, está fuera de los cuatrocientos primeros y no gana un partido a nivel ATP desde Roland Garros. El debut le ofrece a Jódar una ronda entera para ajustar el saque.

Lo necesita. En las derrotas de agosto en la pista dura norteamericana, contra Brandon Nakashima en Montreal y contra Cobolli en Cincinnati, el rendimiento del primer saque decidió qué tipo de partido le tocó jugar. Con el primer saque por encima de dos tercios, la derecha con topspin llega al tercer golpe con el rival ya rechazado detrás de la línea de fondo. Por debajo de ese umbral el intercambio empieza parado, y su derecha se convierte en un golpe legible.

Ruud, en la tercera ronda, es el primero del camino capaz de alargar los intercambios. En esta pista dura pesa menos que en otras superficies, pero es también la primera ronda en la que Jódar no puede permitirse un mal día de saque.


Los octavos con de Minaur, y por qué Madrid no se repite

Los dos se enfrentaron una vez, en Madrid: Jódar ganó 6-3, 6-1 en setenta y cinco minutos, su primera victoria contra un top 10. Ese partido se jugó en tierra batida y en altitud, donde el bote alto lleva su derecha por encima del hombro del rival y lo obliga a responder desde tres metros detrás de la línea.

En Nueva York la pista funciona al revés. De Minaur toma la bola en ascenso, se planta dentro de la línea de fondo y devuelve profundo al centro sin conceder velocidad para reciclar. Este año ganó Rotterdam venciendo a Auger-Aliassime 6-3, 6-2.

Es el problema que ya le planteó Nakashima en la semifinal de Montreal. El estadounidense ganó 7-6(3), 6-4 sacando el 81% de puntos con el primer saque y subiendo a la red con las bolas cortas, y Jódar tuvo que construir cada intercambio desde cero.

Siete días después, en Cincinnati, la escena se repitió con otra cara: primer set ganado contra Cobolli, tie-break del segundo perdido 7-3, tercer set terminado 6-3 para el italiano.

El mes había empezado del mismo modo: final de Washington perdida contra Taylor Fritz 7-6(2), 6-4, un set perdido en el tie-break y un break cedido en el segundo. Es el mismo Fritz que el cuadro vuelve a poner en el otro lado de su mitad.

El resto de su agosto dice cuán poco falta. En Montreal eliminó a Lorenzo Musetti, Jiří Lehečka y Arthur Fils sin perder un set. En Cincinnati anuló una pelota de partido a Denis Shapovalov antes de ganar 7-5, 4-6, 7-5. El juego para llegar hasta el final ya está.


El pronóstico, y qué lo desmiente

El pronóstico razonable se detiene en octavos, con de Minaur ligeramente favorito en pista dura pese al precedente de Madrid, y con los cuartos contra Zverev como techo realista. El título le exigiría a Jódar vencer en orden a de Minaur, Zverev, el ganador del cuarto de Auger-Aliassime y a uno entre Alcaraz y Djokovic. Cuatro top 10 consecutivos, en la primera segunda semana de su carrera en un Grand Slam sobre pista dura.

La condición que revierte el pronóstico se mide ronda por ronda. Si Jódar mantiene el primer saque por encima de dos tercios y convierte al menos una bola de break de cada tres, el enfrentamiento con de Minaur se invierte, porque en este tramo nadie resiste su derecha cuando parte de posición dominante. Si se queda por debajo de esos dos umbrales, el cuadro lo detiene donde ya lo detuvieron Nakashima y Cobolli.